lunes, 7 de octubre de 2013

Y la enfermedad altera nuestra agenda...

De acuerdo a mi propia experiencia, las cosas más difíciles, las que más nos cuestan y nos exigen hasta el límite... son las mejores. Parece que a la Patria le pasa igual. Porque no fueron suficientes 200 años de guerras internas, encuentros y desencuentros, dictaduras, golpes de estado, 30.000 irreemplazables desaparecidos... En cuanto iniciamos y transitamos un camino de recuperación aparece otro golpe que nos deja atónitos.
Un golpe que nadie explica. Un hematoma subdural, nada menos. Una craneotomía para drenar la acumulación de sangre...
Esta democracia ganada, esta década ganada tiene un solo nombre, un único autor: Nestor Kirchner. Y la parca se lo llevó de pronto, en un día donde nos estaban censando para saber cuántos, quiénes y cómo eramos. En unos días, harán 3 años que Cristina inauguró ese tramo de vida que ninguna mujer bienamada quiere tener: la viudez, el luto, la soledad, la falta del hombre que, en este caso, era además el compañero de militancia, el socio de los sueños políticos, el hacedor de planes para una Patria ansiada, lograda, compartida.
Y ella, Presidenta de 40 millones de argentinos, se puso la mochila que antes compartía y ahora lleva sola. Muchas veces, mal acompañada. Otras veces, acompañada por aplaudidores sin ideas. Siempre, confortada por el pueblo, los simples ciudadanos que iban recuperando el trabajo, la inclusión, la AUH, las jubilaciones con movilidad, el calendario de vacunas lleno y para todos, la militancia joven y empecinada en la pasión de hacer.
Y hoy, como si el mes de octubre fuera de mal agüero, se enfrenta a un coágulo que se coló en su cabeza vaya Dios a saber porqué...
Esperar va  a ser duro. Esperar resultados, evoluciones, pronósticos, recuperaciones. Y también, esperar grandeza espiritual y capacidad política de los actuales dirigentes sean del palo como los que no lo son.

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